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Mostrando entradas de noviembre, 2025

Blog 2 Ibai Murillo

Fuimos a comer a casa de un amigo de toda la vida, alguien con quien antes podía hablar de política sin liarnos. Él siempre fue conservador y yo más progresista, pero durante años nos entendíamos bien. Ultimamnte notaba que decía cosas que antes no decía, como si su forma de ver el mundo se hubiera ido torciendo poco a poco, y por eso dejamos de tocar esos temas. Estábamos los dos con nuestras familias, los hijos ya adolescentes, intentando pasar una comida tranquila sin entrar en discusiones. De pronto salió el tema del gobierno. Y su hijo, con 17 años, soltó de golpe: “Al hijoputa del presidente hay que meterle dos tiros ya”. La mesa se quedó en silencio total. Yo también. Sentí un choque fuerte por dentro, como si se me hubiera parado el aire un momento. El chico sabe perfectamente cuál es mi postura política, lo ha escuchado mil veces. Miré a mi amigo esperando una corrección, un simple “eso no se dice”, algo. Pero no. Se rio. Una risa rara, medio cómplice, y añadió: “Bueno, con un...

Blog 2 Alicia

  El otro día fui a comer a casa de un viejo amigo, con quien siempre me habí­a entendido a pesar de tener ideas políticas opuestas, ya que él es conservador y yo, de izquierdas. Sin embargo, últimamente había estado notando como poco a poco se radicalizaba. Al principio, la comida fue bastante bien, ya que habíamos evitado hablar sobre temas políticos. Sin embargo, no se muy bien como, acabamos tocando el tema de la política y en un momento, el hijo de 17 años de mi amigo dijo una frase que me dejó boquiabierta: “al presidente había que meterle dos tiros". Esto me impactó profundamente, pero no  solo por la brutalidad de la frase, sino por la reacción de mi amigo, que en lugar de corregirlo, lo miró con evidente satisfacción y orgullo. El silencio que se instaló en la mesa fue insoportable, y en ese momento, al ver su media sonrisa de complicidad, supe que nuestra amistad había terminado. Decidí que no podía quedarme en silencio, pero tampoco podía enfadarme. Mantuve la com...

Blog 2 Luca

Si yo tuviera que acabar esta situación, lo primero que haría sería intentar frenar la violencia verbal de inmediato. No dejaría que alguien diga algo así como que le disparen al presidente sin que nadie lo cuestione. Creo que lo ideal sería intervenir con calma y respeto, diciendo algo como “eso no se dice, hay formas de expresar tu opinión sin desearle daño a nadie”. No se trata de discutir sobre política ni de intentar cambiar su ideología en ese momento, sino de marcar un límite claro sobre lo que está bien y lo que no. Después, trataría de cambiar de tema o de hablar a solas con el chico o incluso con su padre, para explicarle que aunque no estemos de acuerdo en política, la violencia verbal nunca es la solución. Creo que es importante dejar un mensaje firme pero sin crear un conflicto mayor, porque si nadie dice nada, todo esto podría normalizarse y eso sería mucho peor. Lo que me deja esta situación reflexionando es lo importante que es la educación y el ejemplo que damos los ad...

Blog Eva Llaguno

Hace poco fui a comer a casa de un amigo. Tenemos diferentes ideas políticas,  él es más conservador y yo soy de izquierdas, pero esto nunca había sido un problema. Sin embargo, en los últimos años estaba teniendo comportamientos radicales y procurabámos no hablar de política. Durante la comida, todo iba normal hasta que de repente, su hijo adolescente dijo: “al presidente habría que pegarle dos tiros”. Me quedé paralizada. No solo por lo que había dicho el hijo, sino por la reacción de mi amigo.  En vez de corregirle, parecía que estaba orgulloso de él. A partir de ahí, la cena fue muy incómoda. Yo estaba esperando que le dijese que lo que acababa de decir era inadmisible. Yo le dije que lo que había dicho me parecía una barbaridad y que hay que respetar a las personas y a las instituciones. Si no está de acuerdo con ese presidente deberá de votar al que crea más conveniente, pero la violencia nunca puede ser la solución.  Una cosa es que pensemos diferente en y otra muy...

Blog 2 Aitor

  Has ido a casa de tu amigo de toda la vida a comer, los dos estáis con vuestros hijos y familias, pero uno es conservador y el otro es progresista. Desde siempre hemos hablado de política de una manera civilizada, pero desde hace unos años eso es más difícil porque el otro piensa cosas que cada vez se alejan más de tus ideales. Entonces mientras coméis, surge el tema de la política con los hijos delante y el hijo de tu amigo de 17 años dice que al hijo de puta del presidente del gobierno lo que hay que hacerle es meterle dos tiros, sabiendo que él es de tu ideología y tu amigo se lo toma a coña. En ese contexto, yo me quedo un segundo en silencio, masticando el último bocado de paella mientras miro al chaval con una ceja levantada, no por enfado inmediato sino por sorpresa genuina. La mesa está llena de risas ahogadas y platos a medio terminar; mi mujer me pisa el pie por debajo como diciendo "no lo líes", y mis hijos, uno de 15 y otra de 12, miran con ojos grandes, espera...

Blog 2/6 Esther Basauri

 Blog 2/6 Esther Basauri Hace unos días fui a comer a casa de un amigo al que conozco desde hace años. Siempre hemos tenido ideas políticas muy distintas, él es más de derechas y yo no, pero aun así nunca había sido un problema. Sin embargo, desde hace un tiempo notaba que estaba mucho más extremista, así que evitábamos esos temas. Todo iba normal hasta que, de pronto, su hijo dijo que al presidente “habría que pegarle un tiro”. Me quedé en shock, no solo por lo que dijo, sino por ver la reacción de su padre: en lugar de corregirle, parecía estar complacido, incluso orgulloso. Me quedé paralizada, sin saber muy bien cómo reaccionar. En la mesa se hizo un silencio muy incómodo, de esos que pesan en el ambiente. Miré directamente a mi amigo esperando que dijera algo, que pusiera un límite, aunque fuera un simple “no digas eso”. Pero no, lo único que vi fue una sonrisa disimulada y una mirada que lo decía todo. En ese momento entendí que no solo se había terminado la comida, sino que ...

Blog 2 Elene González

  El otro día fui a comer a casa de un amigo de toda la vida. Aunque él es conservador y yo de izquierdas, siempre nos habíamos entendido, pero últimamente le notaba más radical y evitábamos hablar de política. Estábamos todos en la mesa cuando, de repente, su hijo soltó que al presidente había que "meterle dos tiros". Lo que me dejó de piedra no fue solo la frase, sino ver que el padre, en vez de regañarle, le miraba con satisfacción, como si estuviera orgulloso de esa violencia. Me quedé completamente helado, con el tenedor a medio camino. Se hizo un silencio incomodísimo en la mesa, de esos que se cortan con cuchillo. Lo primero que hice fue mirar a mi amigo a los ojos, esperando que saltara, que corrigiera a su hijo, un simple "eso no se dice" o "ten respeto". Pero lo que vi me dolió más que la frase del chaval: vi una media sonrisa, una mirada de complicidad y satisfacción. En ese momento supe que la comida se había acabado y, probablemente, nuestra a...

Blog 2 Paola

 Hoy por hoy, la política está creando serias divisiones entre la gente, o al menos así me parece a mí. Pienso que esto se debe a la tremenda enemistad que existe entre los políticos. Después de todo, el público observa cómo en el parlamento se pierden las formas al defender ciertas ideas, sin importar la filiación ideológica. Debido a esto, la política se transformó en uno de esos asuntos para eludir en reuniones familiares o cenas con amigos, buscando así esquivar disputas pequeñas.  El otro día, asistimos a una comida con conocidos, y todo transcurría con placidez hasta que uno de ellos mencionó un suceso político actual. Al comienzo fueron solo pareceres, expresados de forma tranquila, pero progresivamente cada individuo comenzó a sostener su posición con mayor energía. Los tonos se alzaron, surgieron réplicas inapropiadas y el ambiente, que antes era apacible, se volvió rígido y desagradable. Resultó impactante observar cómo, en pocos instantes, gente que se estima y se v...

Blog 2 Marco

 Esta escena demuestra lo fácil que es que la violencia verbal se infiltre en nuestras charlas diarias y lo dañino que es verla como algo natural. Cuando alguien desea hacer daño a otra persona, aunque sea “en broma”, no es sólo una opinión, es un límite que se ha cruzado. Por todo ello, no vale con pensar “mejor no me meto en líos”, y hacer la vista gorda. No se trata de entrar a discutir política o de convencer a nadie de que cambie de opinión. Es, sencillamente, señalar que el disenso no es razón para la violencia, ni siquiera verbal. Se puede decir “no comparto tu opinión” sin querer la muerte o el sufrimiento de nadie. Poner ese límite con calma y respeto puede ser más educativo que responder con ira. Además, los padres juegan un papel clave en ello. Los adolescentes aprenden no solo de lo que se dice, sino lo que se permite. Si alguien considera inadecuado un comentario violento y este queda sin corregir, puede pensar que ese tipo de expresión es normal o incluso aceptable. P...

Blog 2 Jon Iturriaga

 En la comida del otro día, donde íbamos varios amigos con nuestros hijos, ocurrió algo que todavía me ronda la cabeza. Siempre he tenido una amistad muy sana con uno de ellos pese a que él es claramente de derechas y yo de izquierdas. Nunca ha sido un problema: hablábamos, debatíamos, incluso nos reíamos de nuestras diferencias. Pero esta vez vino con su hijo que tiene unos 17 años. En un momento, salió el tema del presidente Pedro Sánchez, y casi sin pensarlo, el chico soltó: *“A Pedro Sánchez habría que pegarle dos tiros.”* El comentario me dejó sorprendido, y no porque me sorprendiera una crítica, sino por la facilidad con la que un chaval lanza una frase así. Miré a su padre esperando que le llamara la atención, que al menos dijera que ese tipo de comentarios no son aceptables. Pero no dijo nada.  Al recordar la escena, me doy cuenta de lo importante que es marcar límites, incluso entre amigos que se respetan aunque piensen distinto. La convivencia no se sostiene sola: ha...

Blog 2 Eneko

 El otro día estuve en una comida con unos amigos y sus hijos. Somos amigos desde que tengo conciencia de ello y llevamos manteniendo esa amistad durante toda nuestra vida. Habitualmente quedamos para ir comer, él con sus hijos y su mujer y yo con los míos. Durante esas comidas suelen salir diversos temas de conversación como anécdotas de cuando eramos jovenes, fútbol o series y películas. Pero entre todos los temas de conversación que hablamos durante la comida hay uno en el que solemos estar más en desacuerdo, la política. Mi amigo es de un carácter  conservador, mientras que yo soy de carácter progresista. Siempre que hay alguna novedad política hablamos sobre ella, pero siempre desde el respeto de la opinión del otro. Lo que pasa es que últimamente, debido al contexto político,es cada vez más complicado, por lo que durante estos últimos años hemos hecho como hacen algunas familias en la cena de nochebuena, prohibir hablar de política. Pero, en un momento dado, no sé cómo, ...

Blog 2

El otro día viví una de esas situaciones que nunca esperas encontrar en una comida familiar. Habíamos quedado con un amigo de hace muchísimo tiempo, alguien al que aprecio y con quien he compartido parte importante de mi vida. Todo marchaba con normalidad hasta que, en medio de la comida, su hijo soltó una frase totalmente fuera de lugar: dijo que a Pedro Sánchez “había que pegarle dos tiros”. Lo más desconcertante no fue solo escuchar algo así en un contexto familiar, sino ver cómo su padre, lejos de corregirlo, se reía y seguía la broma. Como no quería generar un escándalo delante de todo el mundo, les  pedí a mis hijos que fueran a jugar un rato y me quedé a solas con mi amigo y su hijo. Primero hablé con él, intentando hacerle ver que su hijo no debía usar palabras que incitan a la violencia, ni siquiera en tono de broma. Sin embargo, él se mostró completamente indiferente, como si la conversación no fuera con él. Entonces me dirigí al niño. Le dije con calma que no iba a met...

blog 2

Se hace un silencio incómodo, nadie sabe muy bien qué decir y lo peor es que el padre del chico no reacciona. Yo me siento incómodo, no solo por la frase en sí, sino porque lo a dicho con tanta tranquilidad. Respiro hondo y decido hablar con calma. Digo que entiendo que la política enfade, que a veces uno se sienta engañado o frustrado, pero que pedir que maten a alguien no es una opinión ni una broma. Es una forma de violencia, aunque sea con palabras. Me dirijo al chico sin gritar ni nada por el estilo, con mucha tranquilidad. Le digo que tiene derecho a pensar como quiera y a criticar al presidente todo lo que quiera, pero que hay límites. Le explico que usar insultos y hablar de matar a alguien no ayuda a mejorar nada y que, además, normaliza el odio. Le pregunto qué es lo que realmente le molesta de ese político y le animo a expresarlo de otra manera. Luego, cuando puedo, hablo con mi amigo en privado. No lo acuso, pero le digo que su silencio también educa. Si no corrige esa acti...

blog2 jonra

 Hace poco vi un vídeo que me hizo pensar mucho. Era una comida entre amigos. Todo iba bien, la gente hablaba tranquila, se reía y disfrutaba. De repente alguien empezó a hablar de política y el ambiente cambió. Algunos pensaban una cosa y otros pensaban otra. La conversación se puso tensa y ya no era tan agradable como al principio. Lo curioso es que incluso el hijo de uno de ellos dijo algo fuera de lugar. En ese momento surge la duda. Qué hacer. Contestar fuerte. Callarse. Cambiar de tema. No es fácil porque no quieres pelearte con tu amigo pero tampoco quieres dejar pasar un comentario que molesta. Yo creo que lo mejor es mantener la calma. No merece la pena discutir en una comida. Lo importante no es ganar la discusión sino disfrutar del rato juntos. Además si hay niños delante todavía más. Ellos aprenden de cómo hablamos los adultos. Si ven gritos y malas palabras pensarán que esa es la forma normal de hablar de política. Pero si ven respeto aprenderán que se puede pensar dis...

Blog 2 Gabi H

 La historia del vídeo muestra cómo dos amigos de toda la vida acaban distanciándose poco a poco por culpa de la política. Durante años habían hablado del tema con calma, aceptando sus diferencias. Uno votaba a un partido progresista y el otro a uno conservador, pero eso nunca había supuesto un problema real entre ellos. Sin embargo, con el paso del tiempo, cada conversación iba siendo más tensa y ambos evitaban hablar de política para no terminar molestos. Aun así, mantenían la amistad. Todo cambia una noche en la que las dos familias quedan para cenar. El ambiente es bueno hasta que surge el tema político. En ese momento, el hijo del amigo conservador, un adolescente de 17 años, suelta una frase que deja la mesa en silencio: “Pues lo que hace falta es meterle dos tiros al presidente y mandarlo a tomar por culo”. Lo que más sorprende no es sólo el comentario violento, sino que su propio padre lo celebra riéndose, como si no fuera algo grave. Si yo fuera el amigo que vota al part...

BLOG 2 IKER

La historia podría acabar de una manera que deje claro que ese momento no puede quedarse así, como si no hubiera pasado nada. Porque cuando estás toda la vida discutiendo con tu mejor amigo por política, pero siempre desde el respeto, desde el pique sano, desde esa confianza de años… y de repente escuchas a su hijo decir una barbaridad como que a un presidente “hay que pegarle un tiro”, y encima ves la cara de su padre como si estuviera de acuerdo… eso no es una tontería. Ese es el tipo de cosas que te hacen un nudo en el estómago y te rompen algo por dentro. El final que yo le pondría es que el amigo que escucha eso decide hablar. Quizá no en la mesa, para no montar un drama delante de los críos, pero sí después. Le dice a su amigo: “Tío, esto ya no es política. Esto es violencia. Esto está mal. Y tú sabes que está mal.” Y aunque el otro al principio se ponga tenso, se pique o se ofenda, al final se quedan solos, hablan de verdad, sin gritar, sin chistes políticos de por medio, sin el...

Blog 2 Ander Parra

  Hoy en día, la política está causando grandes diferencias entre los ciudadanos, o por lo menos así lo percibo yo. Creo que esto es consecuencia de la gran rivalidad entre los políticos. Al fin y al cabo, la gente ve cómo en el congreso se falta al respeto para defender unas ideas, independientemente del lado que sean. Por ello, la política se ha convertido en uno de esos temas a evitar en comidas o quedadas con amigos o familia, con la intención de evitar pequeños conflictos. El otro día, tuvimos una comida con unos amigos, y todo parecía ir con normalidad hasta que uno de ellos sacó el tema de una noticia política reciente. Al principio fueron simples opiniones, comentadas de manera casual, pero poco a poco cada persona empezó a defender su postura con más intensidad. Las voces se elevaron, aparecieron comentarios fuera de tono y el ambiente, que al principio era relajado, se volvió tenso e incómodo. Fue sorprendente cómo, en cuestión de minutos, personas que se aprecian y se re...

Blog 2 - Haizea Calvo Cuesta

El otro día fui a comer a casa de un amigo de toda la vida. Aunque él es conservador y yo de izquierdas, siempre nos habíamos entendido, pero últimamente le notaba más radical y evitábamos hablar de política. Estábamos todos en la mesa cuando, de repente, su hijo soltó que al presidente había que "meterle dos tiros". Lo que me dejó de piedra no fue solo la frase, sino ver que el padre, en vez de regañarle, le miraba con satisfacción, como si estuviera orgulloso de esa violencia. Me quedé completamente helado, con el tenedor a medio camino. Se hizo un silencio incomodísimo en la mesa, de esos que se cortan con cuchillo. Lo primero que hice fue mirar a mi amigo a los ojos, esperando que saltara, que corrigiera a su hijo, un simple "eso no se dice" o "ten respeto". Pero lo que vi me dolió más que la frase del chaval: vi una media sonrisa, una mirada de complicidad y satisfacción. En ese momento supe que la comida se había acabado y, probablemente, nuestra ami...

Blog 2 Juan José

Si me ocurre una situación así mientras todos estamos comiendo tranquilos, y escucharía decir esa frase sobre el presidente. Mi primer impulso sería sorprenderme y sentirme atacado. Un nudo se me formaría en la garganta. Sentiría algo de enojo, pero también incomodidad y vergüenza, como si todos pudieran leer lo que estaría pensando.  Me preguntaría si debía responder de inmediato, decir algo fuerte o defender mis ideas, pero algo dentro de mí me recordaría que no era el momento ni el lugar. Respiraría hondo, trataría de calmar mi mente, recordando que mis principios no estaban en juego, sino la paz de la mesa. Me sentiría algo dividido ya que querría explicarme, incluso corregirlo, pero al mismo tiempo sabía que eso solo encendería la tensión. Así que decidiría que lo mejor es mantener la calma y usar un poco de humor para desviar la situación. Algo como sonreír ligeramente y pensar: “Uf, política a la mesa… mejor seguimos con la comida”. Esa frase saldría de mis labios y, así, fu...

Blog 2 Unai

 La semana pasada estaba comiendo con uno de mis mejores amigos y con su familia. Hacía tiempo que no coincidíamos todos y el ambiente al principio era tranquilo. Aunque él y yo tenemos ideas políticas muy diferentes, siempre nos hemos respetado. Nunca hemos permitido que esas diferencias afecten a nuestra amistad. Por eso, la comida transcurría con normalidad y buen ambiente. En ningún momento estábamos hablando de política ni de temas conflictivos. Comentábamos cosas cotidianas, anécdotas del trabajo y del día a día. De repente, sin venir a cuento, su hijo mencionó al presidente. Lo hizo con un tono desafiante y despreocupado al mismo tiempo. Entonces soltó que al presidente “habría que pegarle dos tiros”. La frase me dejó completamente helado. No solo por la violencia de sus palabras, sino por lo natural con la que las dijo. Miré a su padre esperando una corrección inmediata. Sin embargo, él se limitó a reírle la gracia como si fuera un chiste sin importancia. En ese instante ...

Blog 2/6 Lucia

Si me encontrara en una comida con mis amigos de siempre, donde ya sé que tenemos opiniones políticas muy distintas, y de repente surgiera un comentario tan violento hacia un político, la verdad es que me parecería totalmente inadecuado. No solo por el contenido del comentario, sino porque creo que es una falta de respeto y una manera de provocar o generar una discusión innecesaria. Yo reaccionaría diciendo algo como que no me parece nada bien lo que se ha dicho y que, así como yo respeto su opinión, creo que él también debería aprender a respetar la mía. No se trata de intentar imponer mis ideas, sino de marcar un límite claro: se puede no estar de acuerdo con alguien sin recurrir a la violencia verbal ni a comentarios provocativos. Además, me molestaría que un adulto presente se riera o normalizara ese tipo de comentarios, porque eso enseña a los jóvenes que está bien hablar así y que se puede bromear sobreun tema serio. En mi opinión, la política debería ser un espacio para debatir ...

Blog 2/6 Zuriñe

  La situación que viví me hizo pensar mucho sobre cómo estamos hablando de política hoy en día. Lo que más me sorprendió no fue la diferencia de ideas, sino la facilidad con la que algunas personas hablan con odio o violencia sin darse cuenta del daño que hacen. Creo que eso es un síntoma de algo más profundo: hemos normalizado un tipo de lenguaje que antes nos habría parecido inaceptable. Para mí, la conclusión es que el problema no está en ser de izquierdas o de derechas, sino en perder el respeto básico hacia los demás. Podemos discutir, podemos no estar de acuerdo, pero desear daño a otra persona no puede ser una broma ni una forma de expresarse. Cuando justificamos ese tipo de comentarios, aunque sea riéndonos, estamos enseñando que odiar está bien. También me di cuenta de que las relaciones cambian cuando los valores dejan de coincidir. No hace falta pensar igual; lo importante es compartir unos mínimos: respeto, empatía y la idea de que la violencia no tiene cabida. Si esos...

Blog 2/6

La política siempre ha intentado ser un tema que no salga en las comidas familiares o entre amigos, ya que podría acabar muy mal. La historia acabaría con el amigo y su hijo yéndose y dejando de hablar con su amigo de toda la vida hasta que su hijo no cambiase en la forma que tiene de pensar de una persona ajena. El padre del chico violento, no le haría caso y ahí se acabaría la relación que tuvieron durante muchos años, por las palabras que tuvo su hijo hacía el presidente del Gobierno. El padre del otro chico le explicaría la situación y le apoyaría en la decisión que ha tomado Esto me ha hace reflexionar, sobre como hoy en día la gente es mas violenta, sin darse cuenta que todo lo que dicen son una locura y sin pensarlas. Creo que se debería de empezar a hacer campañas contra el delito de odio e intentar civilizar e inculcar a la población que no no hay que desear la muerte a nadie. Si mi hijo dijese eso, le haría reflexionar sobre lo que ha dicho, y como pensaría él si eso va dirig...

Blog 2 Luna

  Nos conocimos antes de ser padres, antes de que nuestras ideas políticas se asentaran del todo, y siempre habíamos sido capaces de hablar de política con respeto. Cada uno con su postura, cada uno con sus motivos. Y aunque desde hace unos años notaba que nuestras conversaciones iban siendo más tensas, la amistad seguía estando ahí. Por eso, cuando el tema salió en la mesa con nuestros hijos adolescentes delante pensé que simplemente tendríamos otro intercambio un poco incómodo pero civilizado. Lo que no imaginé fue que el hijo de mi amigo, un chico de 17 años al que he visto crecer, soltaría de pronto un insulto gravísimo dirigido al presidente del gobierno, acompañado de un deseo violento. El silencio que cayó sobre la mesa fue inmediato. Lo más desconcertante no fue solo la frase, sino que su padre, mi amigo, reaccionara con una especie de risa incómoda, casi como quitándole importancia. Y en ese momento me quedé congelado. No solo por lo que se había dicho, sino por lo que sig...

Blog 2 Nico

Después de oír eso me quedé mirando el plato sin saber qué cara poner. El chaval soltó lo de los dos tiros como quien pide otra Coca-Cola y su padre solo dijo «jajaja, venga, no digas eso» con una sonrisa que no me gustó nada. Me pareció fuerte, tanto lo que dijo el crío como que su padre lo dejara pasar así. El silencio que cayó fue de los incómodos, de esos que se notan en la nuca. Miré a mi hijo de reojo y vi que también estaba flipando. No quise callarme del todo. Entonces miré a mi amigo y le dije tranquilo pero firme: «Tío, eso no es broma, decir que hay que matar a alguien no mola nada». Añadí: «Aunque no te guste el presidente, eso no se dice». Mi hijo asintió con la cabeza, como apoyando. El otro chaval se puso rojo y miró al plato. Su padre intentó quitarle importancia diciendo que era una forma de hablar de chavales. Yo insistí: «Pues que no sea esa forma». El ambiente se puso tenso un minuto, pero no quise liarla más delante de los críos. Cambiamos de tema rápido, hablamos ...

Blog 2 Telmo

  La historia que cuenta el vídeo refleja cómo una amistad de muchos años se va deteriorando poco a poco a causa de la política. Durante mucho tiempo, ambos amigos habían sido capaces de hablar de este tema con respeto, aceptando que pensaban de manera distinta. Uno se identificaba con ideas progresistas y el otro con posturas conservadoras, pero esas diferencias nunca habían afectado seriamente a su relación. Con el paso del tiempo, sin embargo, las conversaciones se volvieron cada vez más incómodas y tensas, hasta el punto de que decidieron evitar el tema para no discutir, aunque la amistad seguía en pie. La situación cambia por completo durante una cena en la que se reúnen ambas familias. Todo transcurre con normalidad hasta que surge una conversación política. En ese momento, el hijo adolescente del amigo conservador lanza un comentario extremadamente violento sobre el presidente, dejando a todos en silencio. Lo más impactante no es solo la gravedad de sus palabras, sino la r...

blog 2 Markel

  En mi opinión, cuando un niño o un joven piensa que la violencia es una buena forma de resolver un problema, es que algo no va bien. Nadie deberí­a creer que hacer dañoo es una respuesta normal. Si un chico dice algo muy fuerte delante de otros, esas palabras se pueden entender como una amenaza, aunque él no lo quiera. Y si es menor, todavía es más serio, porque a esa edad todo se aprende rápido, incluso el odio. En la vida siempre encontraremos personas que no piensan como nosotros, en los que puede ser un amigo, un familiar o alguien del trabajo, pero pensar diferente no es malo. Solo significa que ven el mundo de una manera diferente y eso no los hace enemigos. Yo terminaría la historia con el padre hablando muy serio con su hijo. Le echaría la bronca por decir cosas tan graves y pediría perdón a los demás por lo que ha dicho el chico. Explicaría que su hijo pasa demasiadas horas en redes sociales y que eso le está afectando mucho y contaría que no es la primera vez que se com...

blog 2 ricardo

 En primer lugar, creo que un niño o adolescente que crea que la violencia es la solución para acabar con algo que no te gusta esta mal educado. Porque si una persona dice algo tan grave como eso delante de otra que piensa de la misma manera que al que quiere matar, se podría tomar como una amenaza. Y si es una menor, es peor, ya que alimentar el odio desde jóvenes es fácil y si se radicaliza puede crear tensión en muchos ámbitos de la vida. Ya que entre amigos, familiares, compañeros de trabajo y conocidos siempre habrá gente que piense diferente y eso no significa que estén equivocados, solo que creen en cosas distintas. Yo la historia la acabaría con una bronca del padre al hijo y pidiendo disculpas el padre por lo que ha dicho su propio hijo, explicando que últimamente esta mucho en las redes y que su pensamiento ha cambiado a malas. Que no es la primera vez que este dice algo así o se comporta como un maleducado delante de gente y sin razonar, hablando de política. Que ha habl...

Blog 1 Luca

Creo que los grafitis no siempre son vandalismo. Para mi, pueden ser una forma de arte, siempre que haya intención de hacer algo bonito y que no ofenda a nadie. Muchas veces se subestima el esfuerzo y la creatividad que hay detrás de un buen grafiti, y me parece injusto etiquetarlo automáticamente como algo malo. El problema aparece cuando se pinta en un lugar donde no se tiene permiso, porque eso sí es invadir la propiedad de otra persona y está mal. Nadie debería sentir que su espacio está siendo usado sin su consentimiento. Si se trata de un dibujo o mural bien hecho, yo personalmente lo dejaría, porque puede aportar vida y color a un lugar que de otro modo sería aburrido o monótono. Los grafitis pueden ser una forma de expresión artística que decora y transforma el entorno urbano, haciendo que caminar por la calle sea más interesante. Además, cuando hay respeto y cuidado, incluso los espacios privados podrían beneficiarse de este tipo de arte. En cambio, si son letras sin sentido, ...

Blog 1 Aritz

En mi opinión, los grafitis pueden ser arte, pero depende muchísimo del contexto. Hay murales increíbles que embellecen barrios enteros y que incluso se hacen con permiso del ayuntamiento o de los vecinos. Eso sí, cuando alguien pinta donde quiere sin pedir permiso, deja de ser arte y pasa a ser otra cosa, aunque esté bien hecho. En este caso concreto, pintar la puerta del garaje sin autorización es claramente vandalismo. No es justo que la comunidad tenga que gastarse 2500 euros, y además todos los años, por algo que nadie ha pedido. Al final ese dinero sale del bolsillo de los vecinos y genera enfado y sensación de falta de respeto. Cuando alguien invade una propiedad privada así, lo normal es denunciarlo y buscar medidas para que no vuelva a pasar. Se podrían poner cámaras, mejorar la iluminación o incluso hablar con el ayuntamiento para que ayude a prevenirlo. No se trata solo de castigar, sino de evitar que vuelva a ocurrir. Si fuera mi comunidad, además de limpiar la puerta...

Blog 1 Ibon

  Los grafitis generan mucha discusión y es normal que haya opiniones distintas. Para algunas personas, los grafitis sí pueden ser una forma de arte, sobre todo cuando están bien hechos y tienen un mensaje. Hay murales muy bonitos que incluso mejoran el aspecto de un barrio. Pero en este caso concreto, yo creo que son más bien actos de vandalismo. La razón es que se han hecho sin permiso y sobre una propiedad privada. Cuando alguien pinta tu garaje sin preguntar, está invadiendo un espacio que no es suyo. Además, el problema no es solo el dibujo, sino el gasto que provoca. Gastar 2500 euros cada año es mucho dinero para una comunidad de vecinos. Eso crea enfado y sensación de injusticia entre los vecinos. Cuando alguien invade una propiedad así, lo primero es limpiar rápido para que no se repita. También se pueden poner cámaras o mejor iluminación en la zona. Otra opción es usar pintura especial que haga más difícil volver a pintar encima. En mi comunidad, intentaría hablarlo en...