Blog 1 Aritz
En mi opinión, los grafitis pueden ser arte, pero depende muchísimo del contexto. Hay murales increíbles que embellecen barrios enteros y que incluso se hacen con permiso del ayuntamiento o de los vecinos. Eso sí, cuando alguien pinta donde quiere sin pedir permiso, deja de ser arte y pasa a ser otra cosa, aunque esté bien hecho.
En este caso concreto, pintar la puerta del garaje sin autorización es claramente vandalismo. No es justo que la comunidad tenga que gastarse 2500 euros, y además todos los años, por algo que nadie ha pedido. Al final ese dinero sale del bolsillo de los vecinos y genera enfado y sensación de falta de respeto.
Cuando alguien invade una propiedad privada así, lo normal es denunciarlo y buscar medidas para que no vuelva a pasar. Se podrían poner cámaras, mejorar la iluminación o incluso hablar con el ayuntamiento para que ayude a prevenirlo. No se trata solo de castigar, sino de evitar que vuelva a ocurrir.
Si fuera mi comunidad, además de limpiar la puerta, intentaría buscar una solución a largo plazo. Por ejemplo, ofrecer un espacio legal para grafitis o hacer un mural consensuado, para que no vuelvan a estropear la puerta. Al final, lo importante es respetar la propiedad ajena y encontrar un equilibrio entre expresión artística y convivencia.
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