Lucia(6/6)
Es increíble mirar atrás ahora que faltan solo unos días para que todo esto se acabe. Siento una mezcla rara de alegría y un poco de nudo en el estómago porque, al final, el colegio ha sido mi mundo durante años y ahora toca decir adiós.
Si me preguntas con qué me quedo de toda esta trayectoria, lo tengo clarísimo: me quedo con las personas que he conocido . Los exámenes se olvidan y los temas se borran de la mente, pero las risas en el pasillo, los amigos que han estado ahí en las buenas y en las malas, y esos momentos de complicidad en clase son lo que de verdad me llevo en la mochila. Ellos han sido mi familia elegida y son lo mejor de estos años.
Sobre si borraría algo, la verdad es que no borraría nada. Es verdad que ha habido días de bajón, momentos de agobio o alguna que otra metedura de pata, pero creo que todo me ha hecho aprender. Sin esos errores o esos días grises, no sería la persona que soy hoy ni habría aprendido a levantarme con más fuerza.
La conclusión que saco de todo esto es que el tiempo pasa demasiado rápido. Nos pasamos la vida deseando que llegue el viernes o que se acabe el trimestre, y de repente te das cuenta de que los años han volado. Por eso, he aprendido que hay que disfrutar el momento y hacer siempre lo que te gusta, sin perder el tiempo en miedos o en cosas que no te hacen feliz.
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