Haizea Calvo Cuesta - Blog 2

 En los últimos días se ha generado bastante debate a raíz de las declaraciones de Kylian Mbappé y la respuesta de Unai Simón. Mbappé decidió alzar la voz contra el avance de la ultraderecha en Francia y animó especialmente a los jóvenes a ir a votar, defendiendo valores como la tolerancia y el respeto. Frente a esto, Unai Simón respondió que, aunque los futbolistas tienen mucha repercusión, los temas políticos deberían dejarlos a otros y centrarse en su profesión. Esto plantea una pregunta muy interesante: ¿deben los deportistas opinar sobre política?

Por un lado, es evidente que figuras como Mbappé tienen una enorme influencia, sobre todo en los jóvenes. Precisamente por eso, su opinión puede servir para concienciar sobre temas importantes. No deja de ser un ciudadano más, con derecho a expresar lo que piensa, y en situaciones donde están en juego valores básicos, como la igualdad o la convivencia, puede ser positivo que alguien con tanta visibilidad se pronuncie.

Sin embargo, también entiendo la postura de Unai Simón. Los futbolistas no son expertos en política, y sus palabras pueden influir mucho en personas que los siguen casi como ídolos. Como él mismo viene a decir, opinar sin tener todos los conocimientos puede ser arriesgado, porque puede condicionar a otros sin una base sólida.

Personalmente, me quedo en un punto intermedio, aunque más cercano a Mbappé. Creo que los deportistas sí pueden opinar, pero con responsabilidad. No se trata de decir a quién votar, sino de defender valores básicos. Al final, callarse también es una forma de posicionarse, y cuando tienes tanta voz, usarla bien puede marcar la diferencia.

En conclusión, los personajes públicos no deberían ser políticos, pero tampoco tienen que ser indiferentes. Su papel está en aprovechar su influencia para promover ideas positivas sin imponerlas, encontrando un equilibrio entre libertad de expresión y responsabilidad social.

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