Blog 4/6 Alicia
Si me dan a elegir entre una vida súper tranquila siendo una artista mediocre o tener un pasado complicado pero llegar a ser una gran creadora, me quedo con mi vocación. Al final, lo que me va a dar la felicidad de verdad es sentir que valgo para lo que me apasiona, aunque el camino no haya sido un camino de rosas. Me parece que tener una vida sin problemas, pero luego darte cuenta de que no destacas en nada de lo que haces, tiene que ser bastante frustrante a la larga.
No me sirve de nada vivir súper relajada si siento que soy del montón y que mi trabajo no transmite nada especial. Prefiero haber tenido una adolescencia algo movida si eso me da la experiencia necesaria para escribir o componer algo que de verdad llegue a la gente. Creo que para crear algo bueno tienes que haber sentido cosas reales, y la comodidad absoluta a veces no te deja ver más allá.
Si para ser una artista de nivel tengo que pasar por momentos malos, lo acepto como parte de mi historia, porque mi prioridad es no sentirme estancada. La satisfacción de conseguir ser alguien valorada en mi profesión compensa esas rachas malas. Mucha gente prefiere la estabilidad y que no le pase nada, pero yo pienso que eso a veces te quita la chispa o las ganas de superarte.
Yo quiero sentir que mi vida tiene un propósito, y ese para mí sería el arte. Elegir la opción fácil me parece una forma de conformarse, y yo no quiero ser alguien que no aporta nada nuevo. Al final, la felicidad no es solo que todo te vaya genial, sino estar orgullosa de lo que eres capaz de conseguir con tu esfuerzo.
Prefiero el éxito profesional y sentirme realizada con mi talento, aunque me haya costado lo suyo, que vivir siempre en calma siendo totalmente irrelevante en lo que me gusta. Mi vocación va por delante de la comodidad porque, sinceramente, es lo que me va a hacer sentir bien conmigo misma cuando pasen los años.
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