Blog 2 Gabi H
Gemini ha dicho
Cuando elegimos poner una buena nota a pesar de un mal trato lo hacemos por empatía. Entendemos que un empleado puede estar cansado o estresado por las malas condiciones de trabajo. En estos casos la honestidad sobre el servicio pasa a un segundo plano porque preferimos ayudar a que esa persona conserve su trabajo. Castigar a un trabajador con una nota baja casi nunca ayuda a que la empresa mejore y a menudo solo sirve para que despidan a alguien que quizás solo tuvo un mal día.
Sin embargo, esto crea un problema porque si todos mentimos en las encuestas la empresa nunca sabrá que algo falla. Una solución intermedia es poner la nota máxima para proteger el puesto de trabajo pero usar el espacio de comentarios para escribir con sinceridad qué es lo que no nos gustó. De esta manera informamos de los fallos sin que nadie pierda su empleo por nuestra culpa. Al final en un sistema que trata a las personas como números elegir ser generosos con la puntuación es una forma de priorizar el bienestar humano sobre la fría estadística de una aplicación.
Gemini ha dicho
Esta decisión también nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad que tienen las grandes compañías en este proceso. Muchas veces el mal servicio no es culpa de la persona que nos atiende sino de una mala gestión que les obliga a trabajar bajo presión extrema o con pocos recursos. Si ponemos una mala nota es probable que la empresa simplemente sustituya a ese trabajador por otro sin solucionar el problema de fondo. Por eso actuar con paciencia y dar una valoración positiva puede ser una forma de rebelarse contra un sistema que no perdona los errores humanos. Al final del día es preferible ser recordados por nuestra capacidad de comprender a los demás que por ser los responsables del despido de alguien que quizás solo necesitaba un poco de apoyo.
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