Jonra 1
La tentación que más me gana es dejar todo para el último momento. Estoy en segundo de bachillerato y siempre me pasa: tengo un examen, un trabajo o que estudiar mucho, y pienso “bah, aún queda tiempo, mañana lo hago”. Al principio estoy tranquilo, como si todo estuviera bien. Pero luego se acerca la fecha y empieza el desastre: me agobio mucho, duermo muy poco (cuatro horas o menos), tomo café todo el rato y acabo entregando algo que vale… pero hecho con muchísimos nervios y el cuerpo muy cansado.
Me pasa un montón. Con exámenes de mates, trabajos de historia, lengua. Siempre lo mismo: “la próxima vez empiezo pronto” y luego vuelvo a caer. Suelo caer en esa tentación, la verdad. No siempre gano, pero caigo más de lo que me gustaría.
¿Me arrepiento? Sí, sobre todo por el estrés que me busco yo solo. Esas noches sin dormir, llegar al día siguiente muerto, con ojeras y de mal humor. Al final el trabajo sale más o menos bien (porque me espabilo), pero el mal rato que paso es lo que más me molesta. Prometo cambiary muchas veces repito.
¿Más difícil cuando estoy solo? Sí, mucho. Sin profe ni nadie preguntando “¿ya lo tienes?”, el “mañana” gana fácil. Sin presión, es muy fácil retrasarlo todo.
Con el tiempo ha mejorado un poco: a veces pongo alarmas o divido la tarea en trocitos pequeños para empezar sin darme cuenta. Pero sigo cayendo bastante. Cuando empiezo pronto, todo va más tranquilo y duermo mejor.
Lo mejor sería evitar el problema desde el principio: hacer una lista, estudiar en ratos fijos, poner el móvil en silencio… Pero en segundo de bachillerato, con tanta cosa, cuesta mucho.
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