blog unai
Sí, me ha pasado pensar en esto más de una vez. Imagina que llamas a atención al cliente porque algo te ha salido mal: te tratan de malas formas, te cortan, te contestan con desgana o incluso con borde. Te enfadas, y con razón. Pero luego, cuando te sale la encuesta de valoración, te preguntas: ¿le pongo un 1 aunque eso pueda costarle el puesto a la persona que me atendió?
Yo soy bastante sincero y normalmente no daría una buena valoración si me han tratado mal. Creo que las empresas necesitan saber la verdad para mejorar. Si todo el mundo pone buena nota por pena, al final nunca cambian nada y seguimos sufriendo el mismo mal servicio. Sin embargo, entiendo que la situación es complicada. Muchas veces esa persona está mal pagada, con mucha presión, pocos medios y objetivos imposibles. Si pones un cero, puede que le resten sueldo, le hagan una advertencia o incluso la despidan. Y eso pesa.
En mi caso, intento ser justo. Si el trato fue realmente malo, pongo una nota baja pero intento explicar con detalle qué falló, para que no sea solo un número frío. A veces, si veo que la persona estaba claramente saturada y aun así intentó ayudar, suavizo un poco la nota. Pero si fue grosero o directamente no quiso solucionar nada, soy duro. Al final, mi valoración no es solo para esa persona, sino para que la empresa mejore el sistema y trate mejor a sus trabajadores y a sus clientes.
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