Blog Unai

 Sí, soy bastante débil ante la tentación, como todo el mundo. A veces me cuesta mucho resistirme a cosas que sé que no me convienen. La tentación que más me ha podido, y que confieso sin problema, es la de quedarme un rato más en la cama por las mañanas. Cuando suena el despertador y hace frío, esa vocecita que dice “solo cinco minutitos más” siempre gana. Al final me levanto corriendo, con prisa y de mal humor, y el día ya empieza torcido. Casi siempre me arrepiento, porque sé que podría haber empezado mejor.


Creo que es mucho más difícil resistir cuando nadie nos está mirando. En esos momentos sientes que no hay consecuencias, que nadie se va a enterar. Esa sensación de “total, qué más da” hace que la tentación se vuelva más fuerte. En cambio, si hay gente alrededor, el orgullo o el miedo a que te vean te ayuda a comportarte.


Con la edad cambian mucho las tentaciones. Cuando era más joven, todo giraba alrededor de salir hasta tarde, hacer locuras y no pensar en el mañana. Ahora, en esta etapa de la vida, las tentaciones son más cotidianas: dejar para mañana lo que tengo que hacer hoy, comer algo que sé que me va a sentar mal o saltarme el ejercicio aunque me lo prometí. El momento vital influye porque cambian nuestras prioridades y también nuestras fuerzas.


¿Resistir una tentación nos hace mejores personas? Yo pienso que sí. Cada vez que consigo decir que no, aunque sea a algo pequeño, siento que gano un poquito más de control sobre mí mismo. No me convierto en una persona perfecta de repente, pero me siento más fuerte y más en paz conmigo. Al final, la vida consiste en esas pequeñas batallas diarias contra uno mismo.


(Palabras: 252)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Reseña 2/6

blog 6

Blog 6 Lander