Blog 1 Telmo
La tentación es una fuerza silenciosa que aparece cuando menos la esperamos.
A veces no se presenta como algo malo, sino como una pequeña concesión.
¿Soy débil ante la tentación? Depende del momento y de mi estado de ánimo.
Hay días en los que la voluntad parece firme como una roca.
Y otros en los que cualquier impulso basta para hacerme ceder.
Una tentación confesable podría ser posponer responsabilidades por placer inmediato.
Esa elección, aunque pequeña, deja un rastro de insatisfacción.
¿Me arrepiento? En ocasiones sí, sobre todo cuando sé que pude actuar mejor.
El arrepentimiento no siempre es negativo; también enseña.
Resistir una tentación es más difícil cuando nadie nos observa.
Sin la mirada ajena, la conciencia se convierte en el único juez.
Y no siempre es tan estricta como quisiéramos admitir.
La edad y el momento vital influyen mucho en nuestras tentaciones.
Lo que antes atraía pierde fuerza, y surgen nuevos deseos.
Resistirlas no nos hace perfectos, pero sí más conscientes y libres.
Comentarios
Publicar un comentario