Blog 1 Ander Parra
Creo que todos somos un poco débiles ante alguna tentación. Hay gente que dice que nunca cae en nada, pero yo creo que eso no es verdad. Cada persona tiene una distinta. A unos les puede la comida, a otros gastar dinero o dejar todo para el último momento. La verdad que yo creo que las peores son las pequeñas, porque piensas que por una vez no pasa nada.
Una tentación confesable que me ha podido muchas veces es no hacer algo cuando debería y dejarlo para otro día. Es verdad que sabes que tienes que hacerlo, pero al final piensas “ya lo haré mañana” y sigues viendo una serie o mirando el móvil. En ese momento parece que no pasa nada. Sin embargo, luego te arrepientes porque acabas haciendo las cosas deprisa y peor. Yo creo que casi todo el mundo ha hecho algo así alguna vez.
También creo que es más difícil resistir una tentación cuando nadie nos observa. Cuando hay gente delante normalmente intentas controlarte más, porque no quieres quedar mal o porque sabes que te pueden juzgar. En cambio, cuando estás solo piensas que no pasa nada porque nadie se va a enterar. Por lo tanto, cuando nadie nos mira es cuando de verdad se ve cómo es una persona.
De todas formas, la edad y el momento de la vida también influyen. Cuando eres pequeño, las tentaciones suelen ser no estudiar, mentir o gastar el dinero en tonterías. En cambio, cuando eres mayor aparecen otras más importantes.
En conclusión, resistir una tentación sí nos puede hacer mejores personas, porque demuestra que pensamos antes de actuar. Sin embargo, tampoco creo que alguien sea mala persona por caer alguna vez. Lo importante es darse cuenta e intentar no volver a hacerlo.
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