Blog Eva Llaguno
Hace un año falleció el padre de una amiga y ella me confesó algo que no me esperaba: su aita fue el autor de un atropello mortal de un niño y se dió a la fuga. Ese hecho corrompió sus relaciones familiares y su padre nunca más volvió a ser el mismo. Estuve pensando mucho tiempo en ello y no me lo podía quitar de la cabeza, por eso, un día se lo conté todo al chico con el que estaba saliendo, sin darle datos personales de mi amiga.
Hoy, mucho tiempo después, aquel chico al que se lo conté me ha llamado por teléfono para contarme que ha escrito un libro inspirado en la historia que yo le conté y que está a punto de vendérselo a una editorial. Al parecer, le ofrecen alrededor de un millón de euros y quiere compartir parte de ese dinero conmigo.
Después de pensarlo bien y de hablarlo con mis padres, he tomado una decisión. Ese dinero me vendría muy bien para la entrada del piso o para mis estudios universitarios así que lo voy a aceptar.
He leído el libro, por un lado me parece que el tema está muy bien tratado y por el otro, el autor dice que no es una historia real, sino que es ficción, por tanto, ni mi amiga ni su familia se tienen que ver identificados y creo que la publicación de este libro no le va a suponer ningún perjuicio.
Además, me parece muy interesante como el chico ha tratado el tema, sin juzgar a nadie, ni siquiera al autor del atropello. En un principio todos pensamos que si atropellamos a alguien nos vamos a parar a ayudarle, pero es una situación muy complicada y nadie sabe a ciencia cierta cómo va a actuar. Una decisión como la que tomó el padre de mi amiga, es un error que te condiciona el resto de tu vida.
Comentarios
Publicar un comentario