Blog 6 Nico

Hola ama:

Si te llega esta carta es que ya me habrán fusilado. No sé exactamente cuándo será, pero será dentro de muy pocos días, lo siento en el aire de aquí dentro. Te pido por favor que no te dejes consumir por el dolor, que no sufras más de lo necesario. Ya has cargado con demasiado sufrimiento toda la vida: por aita cuando se fue, por los hermanos cuando se metieron en problemas, y ahora por mí. Estoy bastante tranquilo, de verdad; he aceptado lo que viene y no tengo miedo.

Hoy he comido algo decente, un plato de garbanzos con un poco de chorizo que nos trajeron de fuera. He estado hablando un rato largo con los compañeros de celda, recordando cosas de cuando éramos chavales en el barrio. Hemos rezado juntos un rato, no somos muy de iglesia pero nos ha ayudado a calmar los nervios. Hay gente buena que nos ha estado trayendo comida, tabaco, alguna manta y hasta cartas para que escribamos. Si algún día coincides con alguno de ellos o sabes quiénes son, diles de mi parte que nunca olvidaré lo que hicieron por nosotros.

No guardes rencor a nadie, ama, ni a los que me juzgaron, ni a los que apretarán el gatillo. Yo tomé mis decisiones, hice lo que en ese momento creí que era lo justo y ya está, no me arrepiento de nada. Dile a los hermanos que los quiero muchísimo, que siempre los he querido aunque no se lo dijera lo suficiente. Que cuiden de ti todos los días, que te ayuden en casa, que no te dejen sola. Que no se metan en más líos, que vivan en paz y que intenten ser felices, eso es lo único que me deja dormir por las noches.

Gracias por todo lo que has hecho por mí desde que nací. Por sacarme adelante cuando no había ni para el pan de cada día. Por aguantar mis contestaciones, mis enfados, mis cabezonerías de adolescente y mis errores de hombre. Por el cariño inmenso que me diste siempre, incluso cuando yo no lo valoraba como debía. Por las noches que te pasaste en vela preocupada, por las lágrimas que escondías para que no te viera llorar. Has sido la mejor madre que podía tener un hijo como yo. Cuídate mucho, ama: come bien aunque no tengas ganas, duerme lo que puedas, sigue caminando por mí también. Cuando te toque venir al otro lado, allí estaré esperándote. Te quiero mucho. Un montón.

Adiós, ama.

Tu hijo, Nico.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Blog 1 Markel

Reseña 2/6

blog 6