Blog 6 Marco
Querida ama:
Si estas palabras llegan a tus manos, yo ya me habré muerto. No quiero que las leas con pena, sino con el mismo cariño con el que tú me enseñaste a vivir.
No llores por mí más de lo necesario. He pensado en ti hasta el último momento, en tus manos cansadas, en tu voz cuando me llamabas al anochecer, en nuestros merjores momentos, nuestra casa y en toda la familia. Todo eso me acompaña ahora y no me siento solo.
No guardes rencor por lo que ha pasado. La guerra nos ha vuelto enemigos sin preguntarnos si queríamos serlo. Yo me voy en paz con el resto de la familia que rampoco está y con mi conciencia.
Cuida de los nuestros. Diles que los quiero, que no tuve miedo porque llevaba su recuerdo conmigo. Si alguna vez dudas de si hice lo correcto, piensa que viví como me enseñaste: sin odio y sin vergüenza.
Gracias por darme la vida ama. Nadie me la podrá quitar del todo, porque mientras tú me recuerdes, seguiré estando contigo.
Tu hijo Marco, que te quiere hasta el final.
Comentarios
Publicar un comentario