Blog 6 Aitor
Querida ama,
Si lees esta carta, significa que ya me han ejecutado. Me llevaron esta madrugada al patio. Estaba muy frío y oscuro. No grité ni hice nada. Solo pensé en ti todo el tiempo.
Perdóname por todo lo que te dejo sin mí. Perdóname por no poder estar ahí más, ayudandote en casa, trayendo la leña en invierno, sentandome contigo a tomar cafe por las mañanas o para escucharte cuando tengas un mal día. Perdóname también por las cosas que nunca te dije: que siempre fuiste lo más importante de mi vida, que gracias a ti tuve fuerzas para seguir adelante aunque todo se pusiera muy difícil.
Creí que estaba haciendo lo correcto, que defendía algo en lo que creía de verdad. Pero ahora ya no importa. Lo único que importa es que tú sigas adelante. No quiero que guardes rencor contra nadie. Ni contra los que me juzgaron, ni contra los que apretaron el gatillo. La vida ya es bastante dura sin cargar con más odio.
Dile a mis hermanos que los quiero mucho y que por favor cuiden de ti. Que te ayuden en todo lo que necesites. Y cuando pases por el olivar donde jugábamos de pequeños, párate un momento y piensa en mí. No hace falta que digas nada en voz alta, solo recuerda que te quiero.
Gracias por todo, ama. Gracias por criarme, por quererme, por darme la vida y por enseñarme a ser buena persona aunque al final las cosas salieran mal. Si hay algo después de esto, espero verte algún día. Si no, al menos me voy sabiendo que te quise con todo mi corazón.
Cuídate mucho. No dejes que el dolor te gane. Sigue viviendo por los dos.
Agur, ama.
Tu hijo,
Aitor.
Comentarios
Publicar un comentario