Blog 5 Zuriñe

 Esta situación es muy difícil de gestionar y que no tiene una respuesta sencilla. El fin de semana pasado quedé con una amiga a la que hacia bastante que no veía pero que contaba con ella para cualquier cosa. Me contó entre lágrimas estaba muy mal porque su padre había fallecido y además había sido el responsable de un accidente de tráfico de un niño, algo que había dejado descolocada a toda la ciudad. Ella me estuvo contando lo ocurrido entre llantos, sin parar de llorar, diciendo que eso destruyó su familia, que discutían constantemente y que su padre falleció con el pensamiento erróneo. Yo me quedé muy angustiada, porque nunca habría pensado algo así de alguien tan cercano y me dio mucha pena por ella.

Mientras ella me hablaba, yo no sabía muy bien como consolarla. Solo la escuchaba y asentía, porque no hay palabras para algo así. Cuando me fui a casa seguía dándole vueltas a todo y no podía dejar de pensar en lo injusto que había sido para todos, sobre todo para el niño y para mi amiga, que no tenía la culpa de nada. Me sentía muy rara, como si estuviera cargando con un peso en la espalda.

Esa misma noche quedé con un chico que me gustaba y, después de unas copas, le conté la historia sin decir nombres ni datos. No lo hice por mal, lo hice porque llevaba todo el día con eso en la cabeza y necesitaba sacarlo de alguna manera. A veces cuando hablas con alguien que no te conoce tanto, te resulta más facil contar cosas. La noche acabó bien, nos reímos y lo pasamos bien, pero luego no volví a verlo y con el tiempo lo olvidé.

Un año después ese chico me llamó de repente y me dijo que se acordaba de la historia que le había contado. Me explicó que la había convertido en un guión para una serie o una película y que una plataforma muy grande le iba a pagar mucho mucho dinero. También me dijo que quería darme una parte porque la historia venía de lo que yo le conté aquella noche. Yo me quedé en shock, porque es muchísimo dinero y podria cambiar muchas cosas en mi vida.

Pero al mismo tiempo me sentí fatal, porque esa historia no es mía, es de mi amiga y de su familia. Es su dolor y su pasado, y pensar que alguien gana dinero con eso me hace sentir mal. Yo creo que no estaría tranquila si acepto el dinero sin decir nada. Por eso pienso que lo correcto es hablar con mi amiga y contarle lo que ha pasado, aunque me de miedo su reacción.

Si ella me dice que no le parece bien, yo no aceptaría el dinero, aunque sea mucho. Y si me dice que sí, entonces lo aceptaría pero siempre pensando en ella y en lo que ha vivido. Para mí, la amistad y el respeto valen más que un millón de euros.

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