Blog 5 Ibon
Es una situación muy complicada y no hay una respuesta simple. Lo primero que hay que hacer es pensar en la amiga y en su dolor.
Ella narró esta historia en un tiempo muy íntimo y confiando en ti. Aunque no dijeras su nombre, la historia no era tuya. Fue algo muy personal y bastante duro para ella y su familia. Ya cometí el primer error contándolo en aquel bar tomando algo ya que era algo que no podía contar pero aceptar ese dinero estaría haciendo aún más grande el error.
Así que aceptar el dinero sin pensar en ella me parecería mal. Yo no aceptaría el dinero directamente. Se lo diría todo a mi amiga, con sinceridad, antes que nada. Puede ser doloroso, pero es mejor que se enteren de eso por ti y no por alguien más. Puede que pierda la amistad con ella pero yo habré sido quien se lo cuente.
Tiene derecho a saber que se va a utilizar su historia para hacer dinero. Es más, puede ser que ni quiera que se diga su identidad. Si ella se muestra favorable tras haber conversado al respecto, entonces podrían pensar en los temas monetarios, pero está claro que ese dinero tendría que ir para ella ya que yo había contado una historia sobre ella.
Esta historia nos hace entender que contar secretos de otros puede terminar con la amistad y la confianza de esa persona. La confianza es muy frágil y una vez rota se hace difícil recuperarla.
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