Blog 4 Aritz
A Andoni lo primero que habría que decirle es que no ha hecho nada mal y que lo que pasó no define quién es ni lo que vale. Que alguien se ría de ti o te gaste una broma así duele un montón, pero no significa que él sea menos ni que tenga que avergonzarse por confiar. No es fácil, pero lo mejor sería no enfrentarse solo a eso y contárselo a un adulto del centro o a alguien de confianza.
También sería bueno que Andoni se apoye en sus amigos, aunque no sean los más populares, porque tener a alguien al lado cambia mucho las cosas. Que intente no aislarse ni pensar que el problema es su cuerpo o su forma de ser, porque no lo es. Nadie merece que se rían de él por cómo es, y mucho menos usando los sentimientos como arma.
Con los alumnos que se meten con los más débiles no vale mirar hacia otro lado. El centro debería intervenir, poner consecuencias claras y trabajar el respeto en clase, porque esas “bromas” hacen daño de verdad. Además, como compañeros, también tenemos responsabilidad: no reírles las gracias y apoyar a quien lo está pasando mal.
Al final, lo más importante es crear un ambiente donde nadie tenga miedo de ser quien es. Andoni merece sentirse tranquilo en su clase y saber que puede confiar en la gente. Y ojalá situaciones así sirvan para que todos aprendamos a tener un poco más de empatía y menos crueldad.
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