Blog 3 Paola
Durante el tiempo reciente ha aparecido una discusión distinta: si en el plantel, fuese del estado o particular, se debe impartir la evolución o el creacionismo. Este asunto que ha causado mucha conversación, apareció a causa de ciertos comentarios de Mayor Oreja, antiguo funcionario, en los cuales afirmaba que en la ciencia se favorece el creacionismo. Esto ha provocado una fuerte controversia.
En primer lugar, la gran parte de los especialistas concuerda en que la hipótesis de la evolución nos aclara cómo emergió la vida en el Planeta y cómo ha ido modificándose a través de la era. Dicha hipótesis es un postulado fundado en investigaciones, evidencias y comprobaciones científicas.
Los padres tienen el derecho de formar a sus descendientes conforme a sus convicciones y valores. No obstante, el centro educativo público debe impartir saberes fundamentados en la ciencia y en información cierta, no en nociones o doctrinas espirituales. Si cada hogar resolviera qué temas científicos se exponen, el método formativo carecería de lógica y no cumpliría su objetivo.
Las expresiones de Mayor Oreja, aparte de originar disputa, tienen la capacidad de provocar desorientación, puesto que instruir el creacionismo como una hipótesis científica resulta incorrecto. La ciencia no se sustenta en pareceres, sino en soportes y en la confirmación de sucesos y testimonios verdaderos.
En una comunidad diversa pueden coexistir estos dos conceptos simultáneamente, pero no deben mezclarse. El centro educativo fiscal debe enseñar ciencia, y la fe puede transmitirse en el entorno familiar o eclesiástico. De esa forma se honra la autonomía de las convicciones.
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