Blog 3 Nico
Yo no creo que sea así lo que dijo el exministro Mayor Oreja. Para mí, y para casi todos los que se dedican a estudiar la naturaleza, la evolución es la explicación más sólida y clara que tenemos sobre cómo aparecieron las especies, incluida la nuestra. Cada año se encuentran más fósiles, se analizan más genes y todo encaja perfectamente con lo que propuso Darwin hace mucho tiempo. De verdad no veo que el creacionismo esté ganando terreno en la ciencia seria; más bien al contrario.
Los padres son los que más quieren a sus hijos y los que mejor saben lo que les conviene en muchos aspectos, así que está clarísimo que tienen derecho a guiarlos en temas de valores, religión y forma de ver la vida. Eso nadie se lo discute. Pero la escuela pública es un lugar que pagamos entre todos los ciudadanos, creamos o no en lo mismo, y por eso creo que allí debe enseñarse lo que la ciencia ha demostrado con pruebas que cualquiera puede revisar. Si una familia quiere que sus hijos aprendan también la visión religiosa, perfecto: hay colegios concertados, privados, catequesis y la propia casa para hacerlo sin problema.
Quien cree que Dios creó al ser humano tal como estamos ahora, en pocos días, tiene todo el derecho del mundo a pensarlo y a vivir su fe de esa manera; es algo muy bonito para mucha gente y le da sentido a su vida. Yo respeto completamente esa creencia cuando se queda en el terreno de la fe y del corazón. Lo que ya no me convence es querer enseñarlo en la clase de ciencias como si fuera una teoría igual de válida que la evolución, porque, en mi opinión, son dos cosas distintas: una se basa en lo que vemos y comprobamos, y la otra en lo que sentimos y creemos.
En resumen, que cada uno crea lo que le haga feliz, le dé esperanza y le ayude a ser mejor persona, eso es lo importante. Pero en la escuela pública, que es de todos y para todos, yo prefiero que se enseñe ciencia clara, sencilla y comprobada, sin mezclar con creencias personales. Así nadie se siente atacado, los niños aprenden lo que hoy sabemos de verdad y luego, en casa o en su iglesia, cada familia añade lo que considere más valioso. Creo que esa es la forma más justa y tranquila de hacerlo.
Comentarios
Publicar un comentario