BLOG 3 IKER BARQUIN
Después de escuchar el discurso de Mayor Oreja en la cumbre esa del Senado, la verdad es que sorprende que alguien que ha sido ministro siga diciendo cosas que no tienen sentido científico y que encima use eso para ir contra el aborto. Dice que el creacionismo está “ganando” frente a la teoría de la evolución, cuando eso no es verdad. La ciencia no funciona así. Lo que pasa es que intenta hacer ver que la ciencia no vale para justificar después ideas muy antiguas sobre lo que las mujeres deben hacer con su cuerpo.
Yo creo que el aborto debería ser un derecho, porque cada mujer tiene que poder decidir sobre su vida. No puede ser que otras personas, o un político, o una religión, decidan por ella lo que tiene que hacer si se queda embarazada. Un embarazo cambia totalmente la vida, y obligar a alguien a seguir adelante con uno que no quiere es injusto y cruel. No todos los embarazos son buscados, no todos vienen en un buen momento, y tampoco todos se pueden llevar adelante en condiciones buenas.
Además, cuando se prohíbe el aborto, no desaparece. Las mujeres siguen abortando, pero lo hacen en lugares inseguros, escondiéndose y arriesgando su salud. Eso sí que es peligroso. En cambio, cuando es legal, se hace con médicos y de forma segura. O sea, que el aborto legal evita que la gente muera o tenga problemas graves. Por eso lo apoyan los expertos, la OMS y casi toda la comunidad científica, justo lo contrario a lo que dice Mayor Oreja.
También pienso que cada persona tiene su propia forma de ver las cosas. Si alguien cree en el creacionismo o en lo que sea, perfecto. Pero eso no significa que sus creencias tengan que convertirse en leyes para todo el mundo. El Estado tiene que ser laico, y tiene que basarse en pruebas, no en opiniones personales. Nadie obliga a nadie a abortar; simplemente se da la opción a quien lo necesite.
En resumen, estoy a favor del aborto porque defiende la libertad, la salud y el futuro de las mujeres. Y porque discursos como el de ese exministro solo intentan quitar derechos basándose en ideas que no tienen nada que ver con la realidad. Las mujeres deberían poder decidir por sí mismas, sin que nadie las juzgue ni las obligue. Y eso es lo justo en una sociedad moderna.
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