Blog 1/6 Zuriñe
En mi opinión, los grafitis pueden ser una forma de arte perfectamente válida. Mucha gente que pinta grafitis tiene talento, estilo propio y un mensaje que transmitir. Cuando se hacen en espacios preparados para ello, en zonas abandonadas o en lugares que no son propiedad de nadie, creo que incluso pueden mejorar el entorno y darle personalidad a un sitio que, de otra manera, estaría vacío o descuidado.
Sin embargo, también entiendo que cuando alguien pinta en una propiedad privada sin permiso, como en el caso de la puerta de nuestro garaje, se convierte en un problema. Ahí no diría que es exactamente vandalismo en el sentido más agresivo de la palabra, pero sí es una falta de respeto hacia los dueños del lugar, porque obliga a la comunidad a gastar dinero y tiempo en arreglarlo.
Cuando alguien invade la propiedad privada para hacer un grafiti, lo más normal es hablar con la policía local o con el ayuntamiento para ver si se puede reforzar la vigilancia o aplicar medidas para que esto no ocurra. A veces también se pueden instalar cámaras o iluminación fuerte para evitar que vuelva a pasar.
Intentaría buscar un punto intermedio: por un lado, proteger la propiedad para no gastar dinero cada año, y por otro no demonizar el grafiti en general. Incluso se podría hablar con el ayuntamiento para ver si hay zonas donde se permita pintar libremente. Así se evita que la gente busque paredes privadas.
En resumen, el grafiti sí es arte, pero también necesita un lugar adecuado. Y aunque no creo que los grafitis sean vandalismo, cuando se hacen sin permiso en una propiedad ajena sí generan problemas que es necesario gestionar.
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