Blog 1 Juan José

 Mira, los grafitis siempre generan debate. Hay gente que los ve como arte urbano, una forma de expresarse y de dar vida a los espacios. De hecho, algunos artistas han llevado sus grafitis a museos y exposiciones. Pero el problema es cuando aparecen en sitios donde nadie los pidió, como nuestra puerta del garaje. Ahí ya no hablamos de arte, sino de vandalismo, porque alguien está invadiendo nuestra propiedad y encima nos cuesta dinero quitarlo. Yo entiendo que puede molestar, no solo por lo económico estos 2500 euros que vamos a gastar, sino también por la sensación de que alguien no respeta nuestro espacio. Lo primero que haría es documentar el grafiti con fotos y, si se puede, ponerlo en conocimiento de la policía, para que quede constancia de lo que pasó. Muchas veces eso ayuda a que no se repita.

También se pueden tomar medidas para prevenirlo como mejorar la iluminación en el garaje, revisar las  cámaras de seguridad, o incluso pinturas especiales que faciliten a quitar los grafitis. Otra opción que he visto en algunas comunidades es habilitar un mural autorizado en alguna zona común, así la gente puede expresarse de manera legal y no se dañan las propiedades. Lo importante es que hablemos entre vecinos y tengamos reglas claras sobre los espacios comunes. En la junta podemos establecer un pequeño presupuesto de mantenimiento preventivo, o protocolos de actuación rápida si vuelve a pasar.

Con lo cual, los grafitis pueden ser arte o vandalismo según el contexto, pero cuando afectan a nuestra propiedad hay que protegerla. Con prevención, y normas claras, podemos evitar que esto se convierta en un gasto recurrente y mantener la armonía en la comunidad.

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