Blog 6 Eneko
Imaginemos que estoy subiendo el ascensor con mi vecina, una persona muy agadable con la que tengo mucha relación. Un día mientras subo con ella en el ascensor me pide que le sujete la bolsa y justo en ese momento a ella le da un infarto y muere en el momento. Aquella bolsa estaba llena de dinero, el cual ella quería donar a un partido político de ultraderecha , xenófoba , negacionista del cambio climático y contrario a denunciar la violencia de género. Y allí tendría que tomar una decisión. Si cumplir con su último deseo de donarlo a ese partido político o no hacerlo.
La respuesta lógica sería quedarse el dinero y no donarlo al partido político, ya que por lo menos yo no sería capaz de donar tan ingente cantidad de dinero a ese partido político, y supongo que una persona que razone mínimamente tampoco. Pero también hay que tener en cuenta que era la última voluntad de la señora y eso para mi es algo importante, ya que es lo último que va a dejar esa persona en el mundo. Por ello allí está el debate moral, si cumplo ese último deseo de mi vecina, con la cual, hay que recordar que tengo una muy buena relación, pero que chocaría con mis pensamientos o sin embargo, me quedaría yo el dinero para lo que me apeteciera.
En este caso yo me quedaría el dinero, ya que, aparte de que nadie me va a pedir porque es dinero físico, el cual nadie tiene constancia de que era suyo, como ya he dicho antes seria incapaz de donar dinero a tal partido político. Además habría que tener en cuenta de que el partido se llevaría su parte también, ya que supongo que la pasta que había en ese bolso no sería el único patrimonio de la mujer. Y ese dinero yo si que no podría hacer nada para que no le llegue al partido político.
En cuanto a que haría yo con el dinero, la respuesta fácil sería donarlo a una asociación benefica, la cual luche por los derechos humanos. Pero habría que tener en cuenta de que sería mucho dinero y que el ser humano es ambicioso, por lo que ahí quedaría la gran duda.
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