Blog 1/6 (2ª ev) - Ander Gastaka
GRAFFITIS
El tema de los grafitis genera siempre un debate intenso, sobre todo cuando afecta directamente a espacios privados como una comunidad de vecinos. Por un lado, es innegable que algunos grafitis pueden considerarse una forma de arte urbano: existen artistas reconocidos, murales de gran calidad y obras que aportan valor cultural y social a los barrios. En ese sentido, el grafiti puede ser una forma legítima de expresión artística.
Sin embargo, el problema aparece cuando estas pintadas se realizan sin permiso y sobre propiedades privadas. En esos casos, más que arte, se trata de un acto de vandalismo, ya que invade un espacio ajeno y obliga a los propietarios a asumir gastos que no les corresponden. En vuestra comunidad, además, no es un hecho puntual, sino algo que se repite año tras año, lo que aumenta la sensación de frustración e impotencia entre los vecinos.
Gastar 2500 euros cada vez para pintar la puerta del garaje supone un esfuerzo económico importante y no soluciona el problema de fondo. Cuando alguien invade una propiedad privada, lo primero debería ser dejar constancia mediante una denuncia y estudiar medidas preventivas. En mi comunidad actuaría de forma conjunta: reforzaría la iluminación, instalaría cámaras visibles, utilizaría pintura antigrafiti y buscaría colaboración con el ayuntamiento. Solo combinando prevención, control y diálogo se puede intentar evitar que la situación se repita.
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